Estamos en el siglo XXI, y la violencia contra la mujer no se termina y se sigue practicando en diferentes ámbitos de la sociedad y de distintas formas. Una de los medios por donde más se visualiza la violencia contra la mujer, es a través de las distintas publicidades, donde estereotipan a la mujer, que toma algún tipo de bebidas alcohólicas, es fiestera, de fácil convicción y a la que se puede acceder de manera fácil, ya ingerida la bebida. O la más común, la mujer ama de casa, la que solo se tiene que ocupar de que la casa este limpia, no haya olores, no se acepten pisos sucios y suciedad en la cocina. Aquellas donde estereotipan a la mujer, como la única encargada y responsable de sus hijos, de criarlos, de alimentarlos, de mantenerlos siempre limpios y hacerlos jugar. También como aquellas publicidades donde las mujeres son un objeto de deseo que se las consigue fácilmente con un determinado perfume, desodorante, ropa, o auto; aquella mujer a la que todos querrían tener. No nos olvidemos de aquellas publicidades donde se la discrimina a la mujer por su físico y por su no belleza, por no tener las medidas “modelo” y por no ser el tipo de mujer canchera, alegre y simpática, según los hombres. Esta publicidad es una de las formas por la que se las discrimina a la mujer.
Otro ejemplo, donde se ve claramente violencia contra la mujer es con lo Lo sucedido con la bailarina Cintia Fernández, participante del programa que conduce Marcelo Tinelli, es un caso donde está encuadrada la violencia mediática ya que, se define como violencia mediática a lo siguiente: aquella publicación o difusión de mensajes e imágenes estereotipadas a través de cualquier medio masivo de comunicación, que de manera directa o indirecta promueva la explotación de mujeres o sus imágenes, injurie, difame, discrimine, deshonre, humille o atente contra la dignidad de las mujeres, como así también la utilización de mujeres, adolescentes, y niñas en mensajes e imágenes pornográficas, legitimando la desigualdad de trato o construya patrones socioculturales reproductores de la desigualdad o generadores de violencia contra la mujer. Como así también está presente la violencia simbólica, que es la que a través de patrones estereotipados, mensajes, valores, iconos, o signos transmiten y reproducen dominación, desigualdad y discriminación en las relaciones sociales, naturalizando la subordinación de la mujer en la sociedad