sábado, 17 de abril de 2010

Nunca te rindas...

No digas con palabras melancólicas
que el mundo es solo ensoñación vacía
junto a un pálido fuego;
que no tiene el resplandor que antaño prometía.

Nunca en la luz del porvenir confíes,
que lo marchito duerma en el pasado;
actúa ahora, en el presente vivo,
que Dios impulsa al corazón osado.

De pie: marchemos decididamente
para enfrentar la suerte como sea
dispuestos siempre a conocer el gozo
del amor, la ilusión y la tarea.
Henry W. Longfellow.

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